Una especie de ilusión, una broma del tiempo. Las miradas se encuentran bajo la liberación de Perséfone, y saben a antesdeayer y tal vez a un poco de mañana. O tal vez demasiado. No hay motivo para dejar lo que se está haciendo, para desviarse del camino, para tratar de descongelar ese instante. El sonido del bolígrafo al escribir resultó ensordecedor, las miradas atrajeron una mutua atención que duró tantos años que al acabar alguien me dijo que habían transcurrido unos pocos segundos. ¿Y qué sabía el tiempo lo que era hablar sin tener nada que decir? ¿Lo que era dejar pasar el tiempo sin hacer nada en concreto? Él, vanidoso e imperturbable, cree que no puede combatirse su fuerza destructiva. Yo, tal vez un nosotros gritado en el silencio, sabe que el tiempo no es nada hasta que las miradas se desvían y tú te pierdes en la esquina, volviendo a ese mundo en el que eres infeliz.
Soy un fugitivo de la realidad, y tú, en tu locura, me sigues...
miércoles, 14 de marzo de 2012
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Sobre escritores y estrellas fugaces
El escritor no es feliz con halagos, el escritor no es profesional ni aficionado, artista ni objeto de crítica, el escritor es parte del aire que respira el corazón, es un ser cruel que crea y destruye vidas a placer, juega con los sentimientos ajenos en una vorágine sin fin de mentiras.
El escritor fluye mientras las palabras existen y los corazones siguen manteniendo pequeños resquicios en los que colarse sutilmente, con pluma y sonrisa, o con el mayor de los sufrimientos.No existe el arte literario nacido de la indiferencia, no puede el escritor estar tranquilo, ni sosegado ni agitado.
Solo de las emociones más fuertes del alma, esas que ni la misma razón puede entender, nacen aquellas que hacen que la razón tenga un porqué para entender y el corazón un porqué para latir.
martes, 20 de septiembre de 2011
Otoño
Y sí, ese saludo tan cordial, esa sonrisa tan fría. Todo hablaba por si sólo. Se habían dicho muchas cosas en aquel tiempo, pero nunca habían vuelto a hablar. Como si aquellos niños que compartían brazos en aquellas frías tardes, ya no existieran. Y tal vez no. El pasado entristece, tanto con las cosas buenas como con las malas. No existe ser más cruel que el tiempo. Pero ninguno de los dos podía decir con sinceridad no haber pensado. No haber recordado los tiempos pasados con un pinchazo en el corazón, y haberse planteado como serían ahora las cosas si no hubiesen crecido demasiado deprisa. Tal vez ya no haga tanto frío. La existencia deja cicatrices posibles de olvidar, pero que sin embargo, al mirarlas siguen estando ahí.
sábado, 27 de agosto de 2011
El combate del tiempo
Y supongo que somos como dos boxeadores, cada uno su lado del ring con esa mirada de rabia artificial, incapaces de luchar por puro orgullo. El combate más ridículo de la historia, en el que nuestro odio se genera de un amor frustrado más destructivo que cualquier combate. El tiempo es el arbitro, y él tomará la decisión final. Mientras tanto, seguiré cogiendo aire. Tú coge los pedazos de aquella vieja fotografía, cuando no éramos más que amateurs y no sabíamos pelear. Ahora los dos hemos aprendido demasiado el uno del otro. Ambos tenemos algo del otro dentro, que no hemos logrado ni querer ni destruir. Tendremos que convivir con ello... Hasta que el tiempo tome la decisión final.
viernes, 29 de julio de 2011
Música de orquesta
¿Qué me has hecho? A veces ando por esos rincones escondidos, esos que sólo yo creía conocer, pero encuentro tu olor. Tu olor sorprendiéndome en un recuerdo de humo. Entre los árboles que no son de verdad sigo viendo el destello cegador. Y más tarde tu mirada. De eso hace ya tiempo, pero, ¿qué importa? El tiempo no existe después de todo. No es más que una percepción de cada uno. Dicen, que el tiempo pasa más aprisa cuanto más vacío está. ¿Y si sin ti mi tiempo está vacío? Que pase volando toda mi vida excepto un minuto pues. Y que en ese minuto podamos bailar.
viernes, 15 de julio de 2011
Retraso en el transporte público
Es una criatura irreal, que lucha por serlo. Ha luchado y fracasado demasiado, ha sufrido demasiado. El consejo es descansar, no exponerse más, retirarse a tiempo antes de sufrir más daños. Pero ella coge un pedazo de arena del desierto en el que se encuentra y mira al horizonte. En el horizonte ve nuevas batallas. Nuevas oportunidades. Ve ese oasis que todo el mundo llama espejismo. Pero ella está convencida de que es real. Todo eso es real. Tan real como la sangre que corre por sus venas. Pero las estrellas son inclementes con ella, nadie la ve, nadie la oye, nadie sabe la verdad. Quizá eso ya no exista. Quizá la verdad ahora sea un conjunto de mentiras tiradas a la cara. El dolor no tiene límites, pero esa vana esperanza, ese sentimiento de lucha, es lo que la mantiene viva. Es una criatura irreal, que lucha por serlo. Una vez tuvo vida, realidad, felicidad, pero no supo mantenerla. Pero la fuerza del fracaso la empujaba. La perfección es aun menos real, ella lo sabe. Se ha equivocado, y seguirá equivocándose siempre. Pero sabe que es mejor sentir dolor que no sentir nada.
martes, 21 de junio de 2011
Final del juego
El final del juego había empezado; con ello empezaba la marcha atrás. El camino de vuelta hacia una inocencia perdida, a unos tiempos en los que no existía el reloj y los momentos parecían infinitos. Qué fue de aquel sueño de hace un par de noches del que ahora tan sólo me quedaba un vago recuerdo? Ahora es un olor, un tacto, una visión borrosa de lo que ven unos ojos que tratan de engañarte. Y es que así son las normas. Así es lo que quisimos un estúpido día de forma absolutamente improvisada y lo que querremos hasta que desaparezca el mundo, el bien, el mal, el tiempo, la realidad. Quedaremos sólo nosotros dos entre mares de satén. Nos observarán las recluídas paredes que no pueden más que contemplar ese espectáculo. Ibamos acercándonos más y más a ese final, ese final implícito en cada una de nuestras vacías miradas llenas de misterio. La marcha atrás hacia un mundo sin prejuicios ni realidades sociales también. Al final la eternidad envidiará nuestros momentos. Y nos quedará precisamente eso: eternidad. La eternidad entre los mares de satén.
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