viernes, 15 de julio de 2011

Retraso en el transporte público

Es una criatura irreal, que lucha por serlo. Ha luchado y fracasado demasiado, ha sufrido demasiado. El consejo es descansar, no exponerse más, retirarse a tiempo antes de sufrir más daños. Pero ella coge un pedazo de arena del desierto en el que se encuentra y mira al horizonte. En el horizonte ve nuevas batallas. Nuevas oportunidades. Ve ese oasis que todo el mundo llama espejismo. Pero ella está convencida de que es real. Todo eso es real. Tan real como la sangre que corre por sus venas. Pero las estrellas son inclementes con ella, nadie la ve, nadie la oye, nadie sabe la verdad. Quizá eso ya no exista. Quizá la verdad ahora sea un conjunto de mentiras tiradas a la cara. El dolor no tiene límites, pero esa vana esperanza, ese sentimiento de lucha, es lo que la mantiene viva. Es una criatura irreal, que lucha por serlo. Una vez tuvo vida, realidad, felicidad, pero no supo mantenerla. Pero la fuerza del fracaso la empujaba. La perfección es aun menos real, ella lo sabe. Se ha equivocado, y seguirá equivocándose siempre. Pero sabe que es mejor sentir dolor que no sentir nada.

martes, 21 de junio de 2011

Final del juego

El final del juego había empezado; con ello empezaba la marcha atrás. El camino de vuelta hacia una inocencia perdida, a unos tiempos en los que no existía el reloj y los momentos parecían infinitos. Qué fue de aquel sueño de hace un par de noches del que ahora tan sólo me quedaba un vago recuerdo? Ahora es un olor, un tacto, una visión borrosa de lo que ven unos ojos que tratan de engañarte. Y es que así son las normas. Así es lo que quisimos un estúpido día de forma absolutamente improvisada y lo que querremos hasta que desaparezca el mundo, el bien, el mal, el tiempo, la realidad. Quedaremos sólo nosotros dos entre mares de satén. Nos observarán las recluídas paredes que no pueden más que contemplar ese espectáculo. Ibamos acercándonos más y más a ese final, ese final implícito en cada una de nuestras vacías miradas llenas de  misterio. La marcha atrás hacia un mundo sin prejuicios ni realidades sociales también. Al final la eternidad envidiará nuestros momentos. Y nos quedará precisamente eso: eternidad. La eternidad entre los mares de satén.

lunes, 30 de mayo de 2011

Vine

No esperis que viatgi. No esperis que somrigui o plori de forma propagandística de la meva ànima. De fet potser no tinc ànima, mai l'he vista i mai ningú ha parlat d'ella. Sóc un ens intangible que es balanceja entre el meu passat i el teu futur. Sóc incorpori però pots tocar-me si així ho vols. Sóc invisible per a qui vull i no entenc cap més llengua que la d'una mirada muda. La d'una imatge imaginària que es passeja de forma rebel desobeint la raó pels racons més amagats de la ment. Esbojarrada actitud la de qui intenta donar-li un sentit; hi ha coses que estan fetes per gaudir-les però no per trobar-hi un sentit. Com el cel, que ningú l'entén però sempre està allà dalt, observant les tonteries que som capaços d'arribar a fer per allò que desitgem. Desitjo que vinguis on estic jo, en aquest punt intermig entre un món real i un altre d'imaginari. Aquí podrem comportar-nos com bojos tant com vulguem; ningú no ens jutjarà. Serà el nostre petit secret. Però vine.

martes, 17 de mayo de 2011

Un secreto

Me destrozas, me asesinas, me revives, mutilas de mi cuerpo la moral, la ética la cordura... A veces quisiera buscar la llave. La llave de lo prohibido, lo maligno, lo inmoral, lo profundamente tentador... Y a veces sólo puedo levantarme y verte pasar, sentir cada descarga eléctrica en mi mirada y mi olfato, sentir como el fuego quema en mi imaginación y mis más ocultos sueños... No se lo diremos a nadie. Será un secreto de dos. Será un secreto sin palabras, de esos que lo son realmente. Sé que abriré la ventana, y cogeré la planta, y la regaré; sí, la regaré mientras te veo no pasar por delante de mí y te siento sin pensar en tí. Puedo seguir así, realizando tareas cotidianos, fingiendo no verte, no escucharte, no pensarte y no olvidarte. Puedo fingir una vida en la que mi cuerpo se acostumbre a las brutales descargas eléctricas. Pero será un secreto, sí, un secreto de dos. Un secreto que mataría por olvidar y por el que reviviría todos los días para recordar. Me asesinas y me revives. Me paralizas y a la vez me haces moverme, suave, desesperantemente dócil, como un autómata. La maceta de la planta ya rebosa de tanta agua. Además ha anochecido y este frío me sugiere cerrar la ventana de una vez. ¿Pero por qué? Porque es un secreto. Pero si dentro no estarás. Pero no importa, mejor me parece quemarme que apagar la hoguera. Además podré mirar a esa gente no quemada, hablar con ella, saludar y despedirme, ignorarla, apreciar y querer a toda ese gente. No importa, puedo hacer lo que quiera, nadie ve mis quemaduras. Nadie lo sabe, nadie sabe nada. Porque es un secreto. Es un secreto que me tortura cada vez que te veo. Pero es un secreto. Es nuestro secreto.


viernes, 13 de mayo de 2011

Sin tu aire

Sangra la ventana bajo la que te observaba una y otra vez. Inexistente e incorporea, como siempre. Como nunca. Ilusioria silueta danzando en el techo de mi dormitorio de forma nocturna. Te veo, te vi, te volví a ver, te volveré a ver. Quizá lo llamen obsesión. Te conocía sin conocerte. Te veía sin verte. Te sentía sin tenerte. Vi un avión de papel volando por mi ventana, un avión sin lanzador y sin objetivo, un alma errática sujeta al azar. Mi lengua sufre de tanto esconderse. No hablar quizá también sea mentir. Pero quizá la verdad sea la ráfaga de viento que estrelle definitivamente el avión de una esparanza fría, desgarradora... Sabes? Es como ese último suspiro ahogado que sólo oye el eco de tu vacío... El vacío lleno de gente. El más triste vacío que pueda imaginar. El avión de papel se cae sin tu aire... Y todo, por no saber decir te quiero.

sábado, 30 de abril de 2011

Quiero

 
Quiero ver tu sonrisa cada día.

Quiero que esa sonrisa sea la música que me despierte.

Quiero escuchar esa música. Quiero sentirla.

Quiero sentirla durante el resto de mis despedidas.

Quiero que a ésta la acompasen tus carícias.

Quiero no saber lo que es un beso cada vez que te mire a los ojos.

Quiero que tus ojos me atraviesen, me hagan tuyo.

Quiero una cadena perpetua en tus brazos.

Quiero que tu piel sea mi cárcel.

Quiero que tu olor sea mi droga.

Quiero que por fin apagues mi mente y enciendas mi corazón.

Quiero que tus suspiros sean algo más que el silencio del que sueña.

No sólo quiero despertar.

Quiero despertar a tu lado.

Quiero. Sólo a ti.

miércoles, 20 de abril de 2011

La sonrisa boomerang

Recuerdo cada sonrisa que intenté arrancar de tu recuerdo; cada palabra y cada silencio. Recuerdo cómo en las fraguas de la casualidad se forjó lo que hoy en día soy. Cómo en esas travesuras del destino y el azar nos convertimos en uno. Como el mundo desapareció, lo hicimos desaparecer, mediante esa magia que hoy ya casi he olvidado. Como durante unos segundos que nunca aprecié, tu mirada asesinó mi pasado y mi futuro. Sólo quise un presente. Sin tener que volver a darle importancia al mundo que nos rodea. Dos mundos. Uno sólo. Uno eterno. Recuerdo como la voz ornamentaba nuestra forma de comunicarnos, que iba mucho más allá. Nuestas voces diciendo tonterías mientras el silencio sonaba para nosotros. Un momento perfectamente pincelado por nuestra pasión. Pero los momentos huyen sin remisión para esconderse agazapados en algún rincón frío de nuestra alma. El cigarro se consume. Los errores están hechos para ser cometidos. Tus ojos estaban hechos para no ser olvidados. Aun así éste será mi último paquete de tabaco. Una vez acabado sonreiré cuando te recuerde. Porque te recordaré. Porque sonreiré. Porque nuestros caminos volverán a cruzarse. Porque ninguna historia digna de contarse se deja inacabada. Después de todo nuestras vidas son  una obra de teatro en la cual esperamos el entreacto para consumirnos como ahora lo hace mi cigarro.