Cada paso que daba representaba una nota musical, cuya escala había recorrido decenas de veces. Trataban de caerle encima las losas del tiempo pero las esquivaba una a una, daba una voltereta en al aire y los minutos le pasaban entre los dedos, se agachaba y los segundos pasaban de largo, cerraba los ojos y los momentos se le adherían a la piel. Era una carretera inexistente hasta sus pasos, infinidad de asfalto levantado dibujando caprichosas formas, que si la nube, que si la ola, que si ese animal mitológico que solo él logra ver, su primer amor, sus sueños aún por edificar, el camino dejado por los fuegos artificiales de rocas. En aquel lugar era arquitecto y constructor, era pianista y música, era amor y orgasmo.
Le apetecía componer el infinito e inventarse los límites.
viernes, 26 de septiembre de 2014
viernes, 19 de septiembre de 2014
Cuando podemos volar
Es cuando pesan las miradas que podemos volar. Es cuando nos desprendemos de una idea,
echamos abajo las paredes a puñetazos, inhalamos todo el aire, subimos y le
gritamos a la atmosfera, que se asustan las nubes y los pájaros nos picotean y
nuestra madre nos despierta de una colleja. Es solo cuando el cuerpo no tiene
energía para transportarse y por lo tanto decide moverse sin esfuerzo, cuando
nuestra mente nos pone en alquiler porque ha decidido que requiere de un
espacio más grande que el de nuestra cabeza, que sin embargo, en mi caso, no es
pequeña. Es cuando escribimos que podemos volar, que por juntar letras las
combinaciones son infinitas, cuando hablamos solos y cuando hablamos con alguien
que tiene ganas de escuchar. Cuando besamos vuelan las lenguas, cuando nos
conocemos de nuevo cada día vuelan los ojos y las manos, cuando nos despedimos
vuela el bolígrafo y el papel. Es cuando amamos que también podemos volar. Y
cuando alguien nos dice que pisemos con los pies en la tierra es sin lugar a
dudas porque ha advertido que estamos volando, y nos envidia. Es cuando
recorremos los planetas y nos inventamos las galaxias que no conocemos, ponemos
cara de intelectuales, cuando no hacemos absolutamente nada, cuando la mente
viaja a todas partes sin moverse del sitio. Cuando tenemos sueño para hablar y
escuchamos con el piloto automático, cuando trasnochamos, cuando nochatramos en
el trasdía, cuando nos inventamos las palabras. Es cuando vemos un documental en el que
aprendemos que el ser humano no tiene alas, cuando alguien nos llama locos,
cuando despierto tras haber soñado no sé muy bien qué pero me ha gustado. Es
entonces cuando podemos volar. Es siempre. Siempre que nos lo propongamos, que
esto es algo que solo se entiende una vez despegas.sábado, 9 de agosto de 2014
Hasta que me digas que no hay luz
Y seguiré entrando en esa habitación que una vez imaginamos, la que está decorada de sueños y recuerdos de papel, de dibujos infantiles en las paredes, de un tanto de olor a estratosfera y otro tanto a combustible. Seguiré buscando cuando nos haga falta, lo seguiré haciendo
Hasta que me digas que no hay luz.
La magia en la que creen todos los niños hasta que viene un adulto y les engaña, aquello que dicen que no existe porque no lo han visto, aquello que nos falte en cada momento, que nos haga sentirnos vivos, mayores y jóvenes a la vez, que nos haga estar encima, que nos haga volar. No me rendiré en esta búsqueda, nada me hara desistir,
Hasta que me digas que no hay luz.
Y cuando me digas eso, cogeré un tanto de ramas, otro tanto de globos, de patas de cangrejo y de amor de gemelos, de sustancia intra-nubal y de seres arboreos post-lluviosos. Me sentiré la bruja del cuento, me reiré estruendosamente, lo meteré todo en mi caldero y...
Crearé una nueva luz para nosotros. Eso haré siempre que digas que no hay luz. Hasta que nuestros corazones se hagan mayores.
Hasta que me digas que no hay luz.
La magia en la que creen todos los niños hasta que viene un adulto y les engaña, aquello que dicen que no existe porque no lo han visto, aquello que nos falte en cada momento, que nos haga sentirnos vivos, mayores y jóvenes a la vez, que nos haga estar encima, que nos haga volar. No me rendiré en esta búsqueda, nada me hara desistir,
Hasta que me digas que no hay luz.
Y cuando me digas eso, cogeré un tanto de ramas, otro tanto de globos, de patas de cangrejo y de amor de gemelos, de sustancia intra-nubal y de seres arboreos post-lluviosos. Me sentiré la bruja del cuento, me reiré estruendosamente, lo meteré todo en mi caldero y...
Crearé una nueva luz para nosotros. Eso haré siempre que digas que no hay luz. Hasta que nuestros corazones se hagan mayores.
martes, 20 de mayo de 2014
Museo de momentos
Hoy he abierto esa caja donde escondí tus palabras. Encontré una
espada, esa espada con la que solías atravesar corazones hasta que la víctima
descubría jadeando que solo había sido un sueño, tan excitante como doloroso.
También tu reloj de arena, con sus dos receptáculos perfectos: uno para la
felicidad y otro para la indiferencia. Solías girarlo a placer, te burlabas del
tiempo, al fin y al cabo tú tenías todo el que querías pues otros te lo
regalaban. Encontré parte de tus sueños, pues alguna que otra vez me los
describiste vagamente, supongo que eran tus momentos de debilidad.
Ahora me la llevaré, dejará de ser una cárcel de pasado para ser
un motel barato lleno de presente. La
llenaré de muchas otras cosas para que las tuyas sean insignificantes, me daré cuenta que pese a todo viví y que esa
caja solo contiene las pruebas de ello. Me hará recordar que ahora tengo cajas
mucho más grandes, que tengo ganas de vivir y recogerlo todo en cajas, que
quizá algún día haga un museo de momentos y te llame para decirte que hay dos
por uno en las entradas, que puedes acompañarme si quieres.
Opto por pintar mi presente inspirándome en el arte del pasado.
viernes, 16 de mayo de 2014
Regálame el fuego
Regálame la furia, la tormenta y los truenos de la palabra para
que el relámpago me ciegue en los silencios. Regálame el fuego. Regálame el volar y el quemarnos mientras alguien es tan
de verdad como para decirnos que los dragones no existen. Regálame la vida, la muerte
y el continuo volver a levantarse. Llévame al absurdo y una vez ahí hazme
comprender, demuéstrame que el único sinsentido es aquello a lo que alguien no
fue capaz de encontrárselo. Embriágame, secuéstrame, amordázame, pero pase lo
que pase regálame el fuego. No dejes que la fría realidad me encuentre, que
ella no me entenderá, que qué más dará si somos reales o no.
-Este lugar quema, pero también brilla mucho más.
-Solo cuando te acostumbres al fuego podrás desplegar tus
alas.
-Entonces no me dejes escapar.
Prefiero vivir en llamas que existir en un mundo frío y oscuro.
miércoles, 14 de mayo de 2014
El tren volador
Nos veremos en la puerta de la aeroestación, sí, de acuerdo, allí estaré 5 minutos antes de que embarques. Tu mirada quizá sea algo así como qué tal la vida, qué ganas tenía de verte, mientras que la mía será más bien un cállate y bésame, que solo tenemos cinco minutos, que hace una eternidad que no me besas, que de hecho nunca me has besado. Pero se retrasará mi aerotren, que si había muchas nubes, que si qué sé yo. Y tú, claro, tienes que subir al tuyo. Te diré que ya he llegado, que bajes un momento, que nadie se dará cuenta. Pero daré la vuelta justo cuando digas que ya te has acomodado y no te apetece bajar, que no pasa nada, que nos veremos a la vuelta. Quizá no hayas acabado de decírmelo cuando lance el teléfono contra el aerotren, rompiéndole un ala. Y los de seguridad me detendrán, me preguntarán que por qué lo he hecho, y yo responderé que si los trenes vuelan, por qué no los teléfonos.
lunes, 5 de mayo de 2014
Mundos inventados
Una vez inventé el mundo. Me dijeron, qué dices, qué cosas
tienes, el mundo ya está inventado. Yo les dije que no me habían entendido, que tenían que venir a visitar el mundo que había creado para comprenderme. Incluso podrían inventar
mundos ellos también.
Qué cosas tienes, no somos como tú, no somos raros, no
estamos locos.
Ahora soy uno de
esos artistas solo reconocidos cuando se
han ido de este mundo. Pero menos mal que soy raro y que estoy loco, pues de
otra manera no habría podido inventar mi mundo y escribir estas líneas desde
él.
Un amigo será el que haga más grande tu mundo a la vez que te deja visitar el suyo.
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