domingo, 20 de febrero de 2011
Su billete, caballero?
Acuático espejismo de fuego y pasión. Unos ojos que parecían mirarme de todas partes pero cuyo color no lograba percibir. Me atravesaban como el suave palpitar de tus dedos en los pliegues de mi camisa. Como ese olor abstracto que me resultaba tan misterioso y seductor.Vagamente me pregunté dónde estaba, pero en realidad eso no tenía ninguna importancia en el guión. Sólo debía seguir mi papel, en aquel escenario en el cual no había más protagonistas que nosotros dos, observados por el público de la suave oscuridad que acariciaba nuestra piel y el sonido de nuestras respiraciones que no era sinó la via de escape de nuestra imaginación. El mudo lenguaje de nuestros más profundos anhelos. La sonrisa mediante la cual la película perdía toda importancia. La sonrisa con la que te convertiste en mi actriz preferida.
sábado, 29 de enero de 2011
Vivir o existir?
Alguien me dijo una vez que la vida suele brindarnos lo que no buscamos en ella. Ese alguien, de los más sabios de todos los que jamás conocí, no tardó en desvanecerse para siempre un día cualquiera en una calle cualquiera mientras el naranja oscurecía el cielo en señal de que era hora de volver a casa. Ahora camino. Camino en ese lugar o en uno similar, no lo recuerdo bien. El soplo de llovizna fría estremece mi cuerpo mientras que mi mente ansia ver algo claro. Observé a gente con la sonrisa rota, mirada vacía, de las que toman el mismo café con leche al desayunar, se lavan los dientes cada día con el mismo cepillo, hacen esa declaración de amor vacía a la misma mujer, van a trabajar sin pararse a contemplar el mundo que les rodea, dicen las mismas cosas, hacen los mismos chistes, y al llegar a su casa con el mismo cansancio se abalanzan sobre la fría y observadora cama que les sostiene mientras miran al techo esperando hallar en él algo que necesitan, pero no saben exactamente que es. No sé a donde voy, pero quiero ir contigo. Quiero ir contigo para no entrar en este rol monótono de todas esas personas que viven su vida como un espectador ve una película. No quiero la sencilla vida que se me ofrece. Propongo ser actores, prohibidos, rebeldes, únicos; propongo tirar las palomitas y saltar de lleno a la pantalla.
sábado, 22 de enero de 2011
Soñé que despertaba de un sueño
Y soñé que me despertaba de un sueño. Ya no me contemplabas con esos ojos inquietos que ansiaban descifrar mis gestos, sinó con el afecto casi rutinario, forzado e inevitable de las personas casadas. Ya no nos sentábamos en aquel césped de un jardín que no era nuestro, a arrancar la hierba mientras nos decíamos mil cosas sin mediar palabra. Ya no contábamos estrellas aun sabiendo que aquella infinita cuenta no era más que una excusa para eternizar ese momento. Y soñé que despertaba de un sueño. Ya no soñábamos volar hasta lo más alto, hasta aquel lugar inexistente que sólo tú y yo eramos capaces de crear; un lugar construído de miradas, sonrisas y promesas de amor. Ya no me erizabas hasta el último pelo de mi cuerpo al rozarme con aquellas manos cuya suavidad había llevado grabada a fuego en mi piel. Esta vez era capaz de reconocerte aun desde lejos. Tu caminar, tu sonreir, tu mirar: ya no era un misterio para mi. Y soñé que me despertaba de un sueño. Toda mente necesita un misterio que resolver. Todo corazón necesita a otro por el que consumirse. Todo cuerpo necesita a otro al que abrazar. Y soñé que me despertaba de un sueño. Eso soñé. Espero que no sea más que eso, un sueño.
domingo, 12 de diciembre de 2010
El paso del tiempo
-No he oído hablar de tal abismo, pero la descripción que me hace usted me conduce a imaginar una bella mujer con ése aire seductor que tienen todas las cosas imposibles.
-Dices mucha verdad llamándola imposible. Pero debo decirte que no es una mujer, sino la manecilla del reloj, la habitación vacía que contempló dentro de si tantas confesiones de amor, el río donde los niños venían a jugar pero ahora ya se secó... Podrías llamarlo en pocas palabras, el paso del tiempo. Aun así, mejor sentirte seducido por él que matarlo, como hacen algunos.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Una gota de felicidad
Está lloviendo.
-Sí. Coge mi mano.
-¿Cómo?
-Coge mi mano, justo donde ha caído esa gota.
-¿Por qué?
-Para convertirla en un océano. Para recordar el ayer, cuando hacía tanto sol. Para mojarme en tu tacto hasta secarme en tus labios. Te mojarás, lo sé, pero si confías en mi, coge mi mano.
[El sol se había escondido, por miedo, y contemplaba agazapado entre el manto de oscuridad. A traición, ese aliento gélido de las nubes rodeaba las calles y contagiaba las manos de los enamorados, que se mantenían en debate entre el calor de la lana y el de la mano ajena. Entre tanta oscuridad debía de haber alguna esperanza. Y el sol fue testigo: se cogieron las manos, y se miraron.]
-Te he cogido la mano, pero el sol no ha salido...
-¿Y quien dijo nada del sol? Yo solo quería sacarte una sonrisa.
-¿En serio?
-Sí, y lo acabo de conseguir, has sonreído. Pero no ha sido una sonrisa cualquiera, ha sido una de las de antes, igual que la que me dedicaste la primera vez que me dijiste que me querías. ¿Por qué no volvemos a empezar el juego?
-De acuerdo.
-Ya no tengo una gota en la mano. Ahora la tengo totalmente empapada. Y también te la he mojado a ti.
-Te quiero.
-Y yo.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Un dibujo
La luz tenue, azul, oscura, mirona, curiosa; les espiaba en aquel elevado lugar. A una ventana del cielo. A cinco pisos de la felicidad. El día que volvió las paredes le dijeron que habían escuchado palabras. Palabras vacías que las miradas llenaban, palabras sin sentido, sin-sentidos bellos en si mismos, palabras de amor. La niebla castaña rojiza le arrolló el entendimiento, similar al efecto que produce el impacto de un camión. Dejó de pensar. Ojalá dejase de hacerlo más a menudo. Era el fuego del arte invisible, el sentido por descubrir por la ciencia, la fantasía efímera en un mundo plagado de realidad. Ése toque absurdo que tiene la felicidad. Ése punto de idealismo que tenemos todos los que afirmamos ser felices. Aprovechó la inspiración dibujando una bella obra de arte con los dedos sobre su espalda. Aprovechó el regreso a la realidad para irse a dormir antes esa noche... Tenía que acabar el dibujo, ni que fuese en sueños.
Ego, redacción 2 Bachillerato
La idea que los demás individuos que rodean mi vida (ya sea por los pasillos de la escuela, o en mis dominios sociales) tienen acerca de mí me resulta bastante intrigante. Sé que tú eres una de estas personas que no me conoce y se muere por hacerlo. En ese caso no podrás observar encuestas, ni siquiera un par de testimonios, acerca de mí. Tendrás que conformarte con mi palabra, la cual te aseguro que es más fiable de lo que acentuada puede ser mi arrogancia. Soy un joven de 17 años, completamente correcto y trabajador en la escuela, que siempre realiza sus deberes (véase esta misma redacción que estoy haciendo, como prueba de ello). ¿Buena persona? En fin, dejé de creer en el bién y en el mal cuando mis padres me confesaron que lo de los reyes magos era una farsa. No veo de gran utilidad seguir extendiéndome, ergo confio que a partir de estas palabras puedas juzgarme sin problemas, y así resolver mi gran intriga acerca de la imagen que transmito... Muchas gracias por la atención, esperaré impaciente tu respuesta, querido amigo imaginario.
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